Un debate necesario

Autor: Eufrasio Guzmán Mesa
20 febrero de 2019 - 09:04 PM

Hay un debate pendiente sobre el curso de nuestra historia como nación y voy a señalar algunos de los puntos que diferentes historiadores han mostrado como polémicos al ser susceptibles de lecturas encontradas.

Hay un debate pendiente sobre el curso de nuestra historia como nación y voy a señalar algunos de los puntos que diferentes historiadores han mostrado como polémicos al ser susceptibles de lecturas encontradas.

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En primer lugar, enumero lo que se puede definir como la visión de la derecha. El primer punto es negar que el movimiento insurreccional surgió como resultado de profundas desigualdades y por el contrario se dio como una estrategia mundial de los comunistas para tomarse el poder. Un segundo punto es la explicación de las desigualdades, la derecha las considera naturales, la izquierda las considera un abuso resultado principalmente de la distribución de la tierra. El tercer argumento es la resistencia de algunos historiadores a establecer relación entre la insurrección armada y la clase trabajadora. Para ellos es arbitrario que la guerrilla se hubiera identificado, sin procesos democráticos o consultas, con campesinos y obreros y también consideran que es violento que les impongan metas y los alineen dentro de las luchas por el socialismo.

Un punto central de la visión de los historiadores defensores del establecimiento es la negativa a aceptar la responsabilidad de una oligarquía depredadora en la entrega del país y la soberanía nacional al capital internacional. Igualmente quieren esos historiadores negar la responsabilidad de las elites colombianas al adoptar las políticas de la “seguridad nacional” como parte de las estrategias de contrarrevolución preventiva; para la izquierda fue eso lo que llevó, durante todo el siglo XX y el actual, a reprimir y perseguir las luchas populares, fueran pacificas o armadas al calificarlas a todas como “subversión comunista”. Exculpan a las clases dominantes de la responsabilidad de tratar de resolver los grandes problemas nacionales y preferir la represión militar y política de otras visiones de país.

Por su parte los historiadores de izquierda consideran de manera predominante que las atrocidades cometidas por la insurrección armada están plenamente justificadas como legítima defensa frente a la dominación y la violencia de las clases dominantes El mejor ejemplo es el considerar el ataque reciente a la Escuela Santander como respuesta a los asedios del ejercito a las bases de Eln. Entienden que los crímenes de lesa humanidad son crímenes de guerra asociados a la rebelión. Afirman que son insignificantes los esfuerzos de las clases dominantes por hacer una sociedad más justa o incluyente; minimizan los períodos, generalmente de gobiernos liberales, en las cuales se plantearon reformas al estado, se ampliaron garantías o se crearon las condiciones para la movilidad social. Niegan sistemáticamente todo altruismo de los gobernantes para extender los beneficios en materia de salud, educación o vivienda y consideran que los logros son el resultado de luchas sociales. Desconocen todo esfuerzo por consolidar la democracia y consideran ésta como un paso para romper el estado de derecho e implantar la dictadura del proletariado. Minimizan la delincuencia como factor de perturbación social y la consideran siempre como un engendro de las clases dominantes quien con su egoísmo no abre oportunidades. Consideran que todo el estado de cosas en Colombia se origina en una violencia desde las altas esferas y que por ello está en el horizonte de su legítima defensa recurrir a la violencia y la insurrección.

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Por lo pronto es un debate necesario entre diferentes maneras de entender la historia y ambos bandos de intelectuales son crudo reflejo de una nación escindida.

 

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Comentarios:

Edgar
Edgar
2019-02-21 17:39:21
Seguro que es un debate amplio y profundo el que se yergue de una lectura como ésta, pero debe hacerse sin acaloramientos, sin pasiones.

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