En Medellín se revisará la actualidad de los siete saberes básicos del aprendizaje, un ideal promulgado por el francés Edgar Morin hace 20 años y que hoy se hace más urgente que nunca.
El primero en hablar del pensamiento complejo fue el filósofo francés Edgar Morin. Para él, la sociedad no ha logrado hallar su capacidad humana por conectar las múltiples dimensiones de la realidad, y así hacerla comprensible al mundo.
Y los caminos y retos de esa idea están recopilados en el documento Los 7 saberes necesarios para la educación del futuro, que en 1999 encomendó la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) al llamado Padre del pensamiento complejo.
Ese texto es insumo para las universidades a la hora de crear sus programas académicos, es consultado constantemente por expertos de la educación y es el principal reto para los ministerios públicos de los países del mundo.
A pesar de tener 20 años de haberse publicado, el documento está vigente, porque el pensamiento es espiral y el pensamiento complejo nunca para. Edgar Morin deslumbró desde el siglo XX, quizá todo el siglo XXI en educación. Se trata de un texto futurista.
El filósofo dijo que “difundir el pensamiento complejo es una tarea cívica y humanista”, y por eso la actualidad de los siete saberes hoy es más urgente que nunca, eso afirmó recientemente a la Unesco, en sus 97 años.
Hablar del pensamiento del filósofo francés hoy en día en Medellín toma validez al ser esta una de las Ciudades del Aprendizaje 2019, galardón que será entregado el próximo mes de septiembre; y en ocasión, además, de la Jornada Académica Internacional, que tendrá lugar en la Corporación Universitaria Unisabaneta, el 25y 26 de febrero.
En esa jornada, se oficializará la conformación del Instituto de Estudios en Pensamiento Complejo de esa universidad del Sur del valle de Aburrá, el cual promoverá la implementación de los siete saberes necesarios del aprendizaje en todo el país.
Hace veinte años, Morin dijo que Los 7 saberes necesarios para la educación del futuro servirían para llevar a los espíritus jóvenes a entrar en el universo del conocimiento complejo, para aprender todas las trampas que pueden haber de error y de ilusión en todo conocimiento, para entrar en la comprensión del mundo. Por lo que, el Instituto de Estudios en Pensamiento Complejo contribuirá con esa reforma indispensable de la educación, que los pensadores del mundo moderno han vaticinado en Latinoamérica.
“Hoy en día estamos condenados a un conocimiento ciego, a pesar de la multiplicación de las informaciones y de los saberes sobre todo. Y, sin embargo, no comprendemos para nada a dónde nos conduce el mundo mismo”, es una afirmación de Morin.
En Europa llevan años luz en la implementación del pensamiento complejo en las universidades, mientras que en Latinoamérica, y por supuesto Colombia, se tiene un atraso de 20 años en ello.
El propósito del nuevo Instituto de Estudios en Pensamiento Complejo es promover el acceso adecuado del conocimiento, pues sin este no hay universidad, “los estudiantes no pueden seguir yendo a las aulas para escuchar y repetir lo que está en internet, eso no tiene sentido. Lo que sí tiene sentido es la formación y construcción de conocimientos y la valoración del mismo”, consideró Juan Carlos Trujillo Barrera, rector de Unisabaneta.
El aporte del Instituto en la implementación de los siete saberes en Colombia arrancará con el análisis de los mismos y la creación y conformación de rutas de acción, en conjunto con el Mineducación y el ministro de Educación Nacional y Juventud de Francia, Jean Michel Blanquer, para la réplica e implementación en todas las universidades del país que compartan esta nueva forma de ver la educación en el mundo.
En el criterio del rector Trujillo Barrera, Colombia está atrasada en la implementación del pensamiento complejo. “Nos ha faltado más, con el potencial humano que tenemos no exportamos conocimiento. Todavía seguimos vendiendo frutas sin procesar, y no estamos vendiendo saber al mundo, que es lo que pagan muy bien y hace la riqueza de un país”, dijo.
Edgar Morin, pensador francés de gran impacto en la actualidad, propuso en un documento solicitado por la Unesco fomentar siete saberes necesarios para la educación del futuro, que son:
1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión.
Es necesario introducir y desarrollar en la educación el estudio de las características cerebrales, mentales y culturales del conocimiento humano.
2. Los principios de un conocimiento pertinente.
Establecer el vínculo entre las partes y el todo, aprehender los objetos en sus contextos.
3. Enseñar la condición humana.
El ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Aprehender eso que significa ser humano, su identidad compleja y su identidad común.
4. Enseñar la identidad terrenal.
El destino planetario del género humano. Los humanos vivimos un destino común.
5. Afrontar las incertidumbres.
Las mismas que han aparecido en las ciencias físicas, biológicas e históricas. Abandonar los conceptos deterministas de la historia humana, asumir lo inesperado y poder afrontarlo.
6. Enseñar la comprensión.
Es al mismo tiempo medio y fin de la comunicación humana y necesita una reforma de las mentalidades. De allí la necesidad de estudiar la incomprensión desde sus raíces.
7. La ética del género humano.
La educación debe conducir a una antropoética, que contemple el carácter trino del ser humano, a la vez individuo-sociedad-especie y construya democracia y ciudadanía terrestre.